Hay quien con mil dudas sus velas pliega
y navega cohibido en su regata
porque piensa que el puente se le anega
cuando embate la vida en su fragata.
La timidez, el rumbo le doblega
al tiempo que el velamen desbarata;
en ese mar que nunca se sosiega
pues no llega la calma y lo rescata.
Si busca entre las drogas el timón
o encuentra en la botella su sextante,
pues goza en su sopor de calma chicha;
verá que el ancla de su corazón
romperá el cigüeñal del cabestrante
y encallará su vida en la desdicha.
miércoles, febrero 28, 2007
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