No podremos pagarte el sacrificio
que haces por nosotros cada día;
atrapada en la cruel monotonía
de las cuatro paredes de este hospicio.
Si hay justicia, el Edén, en el Gran Juicio,
te dará Dios en pago a tu valía;
pero más te debemos todavía,
los que por tí, lo tenemos vitalicio.
Hoy Pilar, que pasas uno los cincuenta;
en nombre de los que contigo estamos,
quiero yo declararte que te amamos
como esposa, hermana, madre y no sirvienta;
y como hija incansable y cariñosa
acepta de nosotros esta rosa.
Antonio Manuel, Manolillo, Marco, Pablo y Antonio.
sábado, marzo 01, 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
