La inteligencia, Pablo, no es un don
que determina el rumbo de la vida;
hay quien tiene mucha y no la cuida
y pierde, por mal uso, la razón
A veces vale más el corazón,
el temple, la constancia y la medida
que una loca carrera en estampida
que se haga tropezón a tropezón.
Es por eso que al hombre se le mide
por su esfuerzo, su valor y sacrificio
además de su ternura y su bondad;
pues la vida al final tan solo pide
cumplir medianamente con tu oficio
y saber repartir felicidad
miércoles, julio 18, 2007
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