miércoles, diciembre 06, 2006

Granada otoñal

Cuando empiezo a sentir el frío que llega
de Sierra Nevada hasta el río Darro,
helando al pino y al feraz chaparro
desnudo soy, álamo de la Vega.

Viene la noche, y la luna riega
de plata gris, al hielo y al guijarro.
El vino se deshace jarro a jarro
transformado en cante, que al alma anega.

Y llega el amor como puro canto
de esa voz fugaz, rota y condenada
a expresarse en la pena y en el llanto.

Y busco con los ojos a mi amada,
y la encuentro, apenas los levanto
a los pies de la Alhambra: mi Granada