SEMANA SANTA ALGECIREÑA
Las brisitas del Poniente
extienden su azul cortina
y pintan de fluorescente,
la bóveda aguamarina
hierve de tanta gente
que hoy pasea por el puente
a la sombra del Cristina
Bajo un paso reluciente,
de bordados y recamos
luce un Cristo penitente
en el Domingo de Ramos
Los tambores y cornetas
en sus dolientes idiomas
llenan, cual raudas cometas,
Le ponen el corazón
y el alma, las hermandades
en sublime procesión,
oro y plata, los cofrades
El día termina y asalta
un torbellino de velas
como una inmensa candela
de luz en
La devoción se hace grito
otro año en la garganta
de un capataz señorito,
sólo en Semana Santa.
Y acaban tus pies cansados,
y el corazón encogido
pues siguen allí los pecados
porque no se han redimido.
Hasta que el mar de cristal
los lava luego en verano
con solo darle una mano
de sol, de viento y de sal.
