Hay jóvenes que siempre han sido viejos;
que adoptaron sin pensarlo la actitud
de no ponerle freno a su inquietud
y quemaron sus ojos por ver lejos.
Y al lado, deslumbrando a los espejos,
hay viejos de la eterna juventud
que en perfecto estado de salud
dan, tersos, a la tierra, sus pellejos.
A aquellos los quemaron sus empeños
por querer gastar lo que tenían
a manos llenas y perdieron su futuro.
Y estos ¡ay! no gastaron ni sus sueños
empeñados en guardar lo que valían
y hoy lo tienen en la fosa tras un muro.
Procura que cuando la vejez te asalte
Pablo, ni te sobre vida ni te falte.
domingo, febrero 11, 2007
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