viernes, enero 19, 2007

A mi hijo Pablo sobre el respeto a su cuerpo

Tu cuerpo es un mar en donde vive
el espíritu que te hace ser humano;
lo cuida tu destino soberano
y, Pablo, sobre él, tu historia escribe.

Con lo malo y lo bueno que recibe
has de fabricar para tu océano
un barco con velamen fuerte y sano
que retrase el día en que prescribe.

Si consigues que el viento no lo tuerza
porque tienes las cuadernas engrasadas,
dominio del timón y el rumbo firme:

conseguirás el valor que da la fuerza
de alcanzar todas las metas soñadas.
Y yo, que te guié, podré ya hundirme.