Te pido compungido que condones
la deuda de cariño que te debo
pues sabes que ya es tarde y no me atrevo
a pagarte ni con bienes ni con dones.
Acepta si tú quieres mis tendones,
mis músculos, la lengua con que bebo
los jugos de la vida. Ten el cebo
de látex de mi caja de condones.
Te cedo la maldad de mis sonetos
a cambio de las plumas de mis alas,
al paso que presento mis respetos
al ruido incontrolable de tus balas.
Y haré oídos sordos al recuerdo
de la vida en que fui contigo un cerdo.
sábado, noviembre 01, 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario