TAMARA
(Para esta muchachita que con tanta avidez
busca su bienestar en el de los suyos)
Esa niña hecha mujer sin levadura
que madura de ternura y de belleza
tiene algo en su mirada de certeza
y una pizca en sus labios de dulzura.
La vida no le ha hurtado la frescura
ni cuando, con su madre a la cabeza,
hacen frente en soledad a la proeza
de endulzarse el pan de la amargura.
¡Yo sé cómo le gusta la lectura
y con cuanto tesón su mente clara
rastrea el corazón de la cultura!
Al que sigue así la vida le depara
el premio de la gracia y la bravura,
y un destino donde ser feliz, Tamara.

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