A mi tío Manuel Peláez Muñoz, que tuvo la valentía
de morir por unos ideales y con el que tengo la ilusión
de haber heredado, la idea de justicia social.
Llorado corazón de recio olivo:
la rosa de tus labios aun derrama
justicias, que mi pecho, hoy, reclama
de tu pecho, Manolo, siempre vivo.
Verás, que por mi sangre yo percibo
la esencia inmortal de tu proclama,
y arde en mis venas, como llama,
la furia de tu verbo decisivo.
No hay átomo de luz que no recuerde
lo injusto de tu muerte prematura,
ni el gozo de tu vida de semillas.
Quebraron, por tronchar, un brote verde;
y fue, doblada, ayer, tal mi amargura
que recuerdo tu nombre, de rodillas.
sábado, noviembre 04, 2006
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3 comentarios:
sensacional poema , seguro que tu tío se sentirá muy orgulloso de ti.
Sigue con el blog , es privilegio hechar un vistazo a tantos trozos de sensibilidad juntados con letras.
Gracias Trivi por el piropo; tengo que decirte que este es uno de los sonetos que escribí hace ya bastante tiempo y que sigo recordando con cariño.
Mi tío al que alude el poema murió después de la guerra tuberculoso a consecuencia de la estancia de ocho años en la carcel por la que le conmutaron la pena capital. A pesar de ser un político de izquierdas no hay nadie de nuestro pueblo que no hable de él con admiración. Fiel a sus ideales repartió en prisión cuanta comida le mandaban desde la casa de sus padres, incluso ya enfermo se negó a aceptar otro privilegio que no fuera el de morir en su casa.
Su esposa (ya fallecida) y su hija ( que nos visitó hace tres años y nos expresó enormes muestras de cariño) han residido desde entonces en Argentina.
veo pues que el ahora estará orgulloso de ti cuando tu lo estabas y estarás toda la eternidad...
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